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¡Aliméntate con colores!

¿Sabías que el consumo de frutas y verduras es vital para el adecuado funcionamiento del organismo? Por ello, la OMS recomienda consumir más de 400 g o 5 porciones de ellas al día, para reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como diabetes o hipertensión.

 

 

Aunque todos los alimentos contienen compuestos químicos y nutrientes que los hacen únicos, el llamativo color de las frutas y las verduras nos revela mucho de su composición nutricional y sus beneficios.

Estos pigmentos son llamados fitonutrientes y son más de 600 químicos naturales esenciales para incluir en tu dieta, porque entre más intensos y variados sean los colores en tu menú, ¡será mucho más nutritivo!

¿Para qué sirven los fitonutrientes?

 

 

 

Entonces…
¿qué frutas y verduras consumir?

 

Rojo
Con licopeno, antocianinas, compuestos fenólicos, flavonoides y ácido elágico.
Ayudan en la prevención de cáncer relacionado a hormonas, como de mama, de próstata y ovario.

Naranjas o
amarillas
Con carotenoides, quercetina, luteína, zeaxantina y limoneno.
Contribuyen al mantenimiento normal de la visión, ayudan a disminuir los niveles de colesterol, y fortalecen el sistema inmune.

Verdes
Con Clorofila, indoles, polifenoles, isoflavonas, luteína.
Ayudan al organismo en la eliminación de sustancias tóxicas y favorecen la digestión.

Blancos
Con compuestos sulfurosos, alicina, ajoeno y luteína.
Promueven la producción de enzimas que ayudan a combatir infecciones por bacterias, bajan la presión y el colesterol LDL, y protegen el sistema respiratorio.

Azules o moradas
Con antocianinas, quercetina, resveratrol, compuestos fenólicos.
Estimulan la memoria y son ricos en antioxidantes

Cafés
Con lignano
Combaten el envejecimiento de la piel, cabello y uñas; tienen efectos antinflamatorios y evitan los síntomas premenstruales.

Y para preservar estos alimentos
de forma adecuada, puedes seguir los siguientes consejos:

1.

Lava muy bien los vegetales y frutas antes de consumirlos.

2.

Evita pelar y cortar los alimentos a menos que sea necesario, pues pueden perder las vitaminas de su piel o cáscara.

3.

Emplea tiempos cortos de remojo.

4.

Pela los alimentos justo antes de cocinarlos. Así se evita su oxidación y se preservan sus propiedades.

5.

Preferiblemente, cocínalos siempre al vapor, salteados o en microondas.

6.

Añade un chorrito de vinagre o de zumo de limón al agua cuando las cocines.

7.

Espera que el agua hierva para sumergir el alimento.

8.

Utiliza las cáscaras en otras preparaciones y provecha el agua de cocción para elaborar otros alimentos.

9.

Cocina las hortalizas «al dente» y enfríalas lo antes posible.

 

¡Ponle color y aliméntate mejor!

 

Realizada por:  Natalia Vargas – Nutricionista

 

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